Dos investigadores proponen que el campo gravitatorio puede romperse y reconectarse, de forma análoga a la reconexión magnética que impulsa las erupciones solares. El trabajo, publicado en Physical Review D, abre una vía para estudiar fenómenos extremos como la colisión de agujeros negros. Se trata, por ahora, de un resultado teórico.
Un fenómeno conocido en los plasmas
En los plasmas, las líneas del campo magnético pueden retorcerse hasta que la tensión se vuelve excesiva. Entonces se rompen y se unen en una configuración distinta, y en ese proceso liberan energía. Este mecanismo está detrás de las erupciones solares y es uno de los procesos de liberación de energía más importantes de la astrofísica.
Luca Comisso, investigador asociado de los Departamentos de Astronomía y Física de la Universidad de Columbia, y Felipe A. Asenjo, de la Universidad Adolfo Ibáñez en Chile, sostienen que la gravedad puede comportarse de manera similar. Según explica Comisso, el proceso toma energía del campo y la transfiere a la materia.
Por qué las estructuras gravitatorias son láminas
La geometría cambia el resultado. El espacio-tiempo de Einstein tiene cuatro dimensiones, frente a las tres del espacio, y eso transforma las líneas de campo en "láminas". Estas láminas son estructuras matemáticas y no objetos físicos, pero su reconexión describe cómo la energía puede pasar del campo gravitatorio a la materia.
Una reformulación que hace visibles las restricciones
El punto de partida fue un trabajo anterior, publicado en Physical Review Letters, que identificó reglas hasta entonces desconocidas sobre cómo puede curvarse y evolucionar el espacio-tiempo. Los investigadores explican que, al reescribir las ecuaciones de Einstein con variables distintas, su comportamiento se parece al de las ecuaciones que gobiernan los plasmas. Esa equivalencia matemática permite predecir ciertos patrones del espacio-tiempo sin completar el cálculo íntegro.
Implicaciones y límites del hallazgo
Hoy las simulaciones por ordenador son la herramienta habitual para estudiar la colisión de agujeros negros y predecir las ondas gravitacionales que detectan observatorios como LIGO. El nuevo enfoque busca complementarlas identificando las reglas básicas que rigen los campos gravitatorios. El siguiente paso será comprobar cómo se desarrolla la reconexión en entornos concretos, como la fusión de agujeros negros, y si deja huellas medibles en las ondas gravitacionales. Hasta entonces, el alcance real del fenómeno sigue siendo una hipótesis bien fundamentada, no una observación.